La diabetes, una plaga silenciosa

En la actualidad, uno de cada diez franceses padece diabetes de tipo 1 o 2. Se trata de un dato muy alarmante porque describe una progresión que no está controlada, ni mucho menos.

Esta enfermedad se ha desarrollado de forma constante desde los "Trente Glorieuses", cuando nuestros hábitos alimentarios empezaron a evolucionar hacia un consumo excesivo de productos procesados, ricos en azúcares, conservantes químicos y potenciadores del sabor. En 1900, en los países industrializados, consumíamos 2 kg de azúcar al año. Hoy en día, en Estados Unidos, que es el mayor consumidor, esta media ha aumentado a 60 kg per cápita.

También es importante saber que, entre los diabéticos, aproximadamente uno de cada cuatro desconoce que tiene esta enfermedad, a pesar de que es la octava causa de muerte en el mundo (1,5 millones de muertes). En Francia, provoca oficialmente 34.000 muertes al año (el 6% de los fallecidos), pero se sabe que la diabetes está infradeclarada en el momento de la muerte.

El grueso de la población diabética sigue perteneciendo al grupo de la diabetes no insulinodependiente (NIDDM) de tipo II, pero el número de pacientes con diabetes insulinodependiente (IDDM) de tipo I también está aumentando.

Por lo tanto, se ha hecho imprescindible actuar cuanto antes, y si es posible de forma preventiva, para evitar el desarrollo de la diabetes, o para combatirla si ya se ha producido. Para ello, existen comportamientos específicos que hay que seguir a diario, pero también complementos alimenticios muy eficaces, cuya acción permite controlar los efectos de la enfermedad.

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El nacimiento de la diabetes

La diabetes puede actuar silenciosamente en el cuerpo durante años, estableciéndose con sólo daños menores, y luego salirse de control con graves consecuencias. Se dirige a varios órganos en diferentes momentos de su desarrollo, creando finalmente una sintomatología grave e incapacitante.

Hay dos tipos de diabetes, la de tipo 1 y la de tipo 2, la más común.

  • Ladiabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmune. Se produce cuando el páncreas deja de producir suficiente o ninguna insulina, lahormona que segrega naturalmente el páncreas, y más concretamente sus células especializadas situadas en los islotes de Langerhans, cuya función es mantener los niveles de azúcar en sangre en valores normales. Esto ocurre cuando el sistema inmunitario está desregulado y destruye las células del páncreas que producen la hormona. En este caso, es necesario compensar inyectándose insulina diariamente. Los diabéticos de tipo 1 son, por tanto, insulinodependientes.
  • Ladiabetes de tipo 2 es la más común de los dos tipos de diabetes (90% de los pacientes). Suele afectar a personas con una dieta desequilibrada, con sobrepeso, a veces con obesidad. Es el resultado de la resistencia a la insulina. Para superar esta resistencia, las células beta del páncreas deben aumentar su producción. Con el tiempo se agotan y dejan de producir la hormona insulina, lo que provoca hiperglucemias repetidas. Este tipo de diabetes puede ser no dependiente de la insul inao dependiente de la insulina.

Es imposible hablar de la aparición de la diabetes sin mencionar el papel perjudicial que desempeñan los componentes de la dieta actual en el organismo. En efecto, está demostrado que el consumo exagerado de lípidos, en particular en forma de grasas saturadas (que aumentan el nivel de colesterol malo), favorece la enfermedad, al igual que el de azúcares simples purificados, cereales excesivamente refinados y productos rellenos de edulcorantes sintéticos a los que el organismo reacciona como al azúcar. Todos estos ingredientes están muy presentes en los alimentos procesados que se consumen cada vez más en detrimento de los alimentos frescos que cocinamos en casa.

Y también hay que añadir el origen conductual: la diabetes afecta principalmente a las personas que no realizan ninguna actividad física y a las que son demasiado sedentarias. Sin embargo, hemos observado que en Bretaña hay menos diabéticos que en otros lugares, lo que hace pensar en otras posibles causas de la enfermedad.

¿Quiénes son los afectados?

La diabetes de tipo 1 puede aparecer en cualquier momento, pero los síntomas se manifiestan con mayor frecuencia en niños, adolescentes y, a veces, en adultos jóvenes. Nunca es hereditario.

La diabetes de tipo 2 suele diagnosticarse mucho más tarde: después de los 40-45 años en el 80% de los casos. Afecta principalmente a personas con sobrepeso u obesidad.

Los hombres diabéticos son más numerosos que las mujeres. Las personas mayores de cincuenta años y las que viven en el noreste y el sur de Francia se ven afectadas con mayor frecuencia. Algunas personas están predispuestas genéticamente, pero la aparición de la diabetes de tipo 2 y su evolución exponencial se atribuyen generalmente a nuestra dieta y estilo de vida.

Cuando uno de los dos progenitores es diabético de tipo 2, existe un riesgo real de transmisión a sus descendientes (40%). Si ambos padres son diabéticos, el riesgo se eleva al 70%.

Signos de advertencia de la diabetes

Los síntomas de la diabetes de tipo 1 aparecen de forma repentina, a menudo en unos pocos días o, como mucho, en unas pocas semanas. Estos son:

  • Aumento de las ganas de orinar, que se produce por la noche y durante el día, con micción abundante (poliuria),
  • Aumento del deseo de beber (polidipsia),
  • un aumento del apetito, pero acompañado de una pérdida de peso,
  • una gran cantidad de fatiga permanente,
  • visión borrosa.

Entonces, si no se hace el diagnóstico y por tanto no se trata la diabetes, aparecen otros síntomas, más acentuados y más graves:

  • náuseas y vómitos,
  • pérdida de apetito,
  • somnolencia,
  • alteraciones visuales más pronunciadas,
  • aliento con olor a fruta,
  • un olor anormal de la orina.

Lossíntomas de la diabetes de tipo 2 son más sutiles. Se dice que es una enfermedad silenciosa, al menos en sus primeras fases. Sus síntomas pueden ser:

  • temblores,
  • hormigueo en las extremidades,
  • problemas de visión,
  • mareos,
  • la fatiga,
  • un corazón que late,
  • dolores de cabeza.

Estos numerosos y variados trastornos se confunden a menudo con los signos de otra enfermedad, porque afectan a órganos con los que el paciente no tiene por qué relacionarse, y provocan una gran variedad de afecciones: enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, enfermedades oculares, complicaciones neurológicas, infecciones, periodontitis, dificultades de cicatrización, fatiga, depresión, etc.

Posibles complicaciones

Las afecciones que se producen cuando la diabetes se complica suelen ser muy graves e incapacitantes. Tanto si se trata de la diabetes de tipo 1 como de la de tipo 2, estas son :

  • el riesgo de acidificación del organismo, que puede facilitar la aparición de brotes inflamatorios, especialmente en invierno, provocando resfriados repetidos, anginas, infecciones de oído, bronquitis, artritis...
  • el riesgo de debilitar el sistema inmunitario, con todas las consecuencias que ello implica,
  • el riesgo de amputación: se multiplica por 8. Es la primera causa de amputación (8.000 casos al año en Francia), aparte de las provocadas por un accidente. Entre el 5 y el 10% de los diabéticos sufren la amputación de un dedo, un pie o incluso una pierna,
  • el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus: se multiplica por 8. La diabetes es la segunda causa de accidentes cardiovasculares,
  • un aumento de 9 veces en el uso de la diálisis para la enfermedad renal terminal. La diabetes es responsable del 25% de las enfermedades relacionadas con el riñón,
  • el riesgo de ceguera: es la principal causa de esta condición en los adultos, lo que puede tener consecuencias dramáticas en su calidad de vida. La diabetes ciega al 2% de las personas que la padecen,
  • el riesgo de que se instale una depresión que puede conducir a reacciones violentas (el metabolismo del azúcar a nivel del hígado es el mismo que el del alcohol).
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El diagnóstico

Una vez que uno o varios síntomas han alertado al paciente y le han impulsado a acudir al médico, éste realizará el diagnóstico y, a continuación, prescribirá unas pruebas que se llevarán a cabo en un laboratorio de análisis médicos. Existen diferentes pruebas, idénticas para la diabetes de tipo 1 y de tipo 2, que sólo pueden realizarse con receta médica:

  • una prueba de hemoglobina glucosilada HbA1c, que mide el nivel medio de carbohidratos en la sangre durante los últimos tres meses. Un nivel superior al 6,5% suele ser suficiente para diagnosticar la diabetes,
  • Nivel de glucosa en sangre en ayunas: el nivel de glucosa en sangre del paciente se mide cuando ha estado en ayunas durante al menos ocho horas. En principio, un nivel de glucosa en sangre superior a 1,24 g/l indica diabetes,
  • nivel de glucosa en sangre tras una sobrecarga oral de glucosa: el paciente bebe un líquido azucarado específico y se mide el nivel de glucosa en sangre dos horas después. En general, un resultado superior a 2 g/l confirma la presencia de diabetes.

Ayudas naturales

Afortunadamente, hay varios comportamientos cotidianos que pueden ayudar a limitar el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.

Intente reducir su peso corporal en un 5%, o más si tiene sobrepeso, para limitar el desgaste prematuro de las células beta del páncreas. En el 80% de los casos, la diabetes está causada por el sobrepeso. Por tanto, el ejercicio es un factor muy importante para prevenir este tipo de diabetes. Tómate tu tiempo, no tengas prisa, hazlo con regularidad y a lo largo del tiempo, y no abuses de tu cuerpo. Practica un deporte o ejercicio que te guste: pasear a tu perro a buen ritmo y durante mucho tiempo, montar en bicicleta, nadar, hacer pilates... Debes procurar hacer al menos 30 minutos de ejercicio al día, cinco veces a la semana. El ejercicio reduce el riesgo de diabetes en un 42%. Activa la masa muscular y la hace más sensible a la insulina. Ayuda a que la glucosa entre en las células musculares, lo que conlleva una reducción de los niveles de azúcar en sangre. Además, para satisfacer su gasto energético, los músculos toman glucosa de la sangre.

Comer sano limitando el consumo de azúcares y grasas, y de forma proporcionada: respeta el equilibrio entre los grupos de alimentos, los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos. No te prives, al contrario, come de todo, pero respeta estos básicos:

  • Evita los azúcares malos, pero sigue comiendo carbohidratos (y también algo de grasa) que proporcionan energía para el cerebro y los músculos. No se puede vivir completamente sin azúcar ni grasa,
  • Elija alimentos que contengan hidratos de carbono complejos, como frutas y verduras frescas y productos integrales, a ser posible de calidad ecológica,
  • reducir significativamente los azúcares rápidos (azúcar blanco, jarabe de arce, melaza),
  • Evite las grasas saturadas, los alimentos fritos y ciertos productos lácteos. En su lugar, siga una dieta basada en frutas, verduras, un poco de grasa animal y grasas poliinsaturadas como las que se encuentran en los pescados grasos y en los aceites de oliva, borraja, onagra, cáñamo y linaza, que son ricos en omega 3 y 6,
  • Coma alimentos ricos en proteínas como huevos, carnes magras, pescado, legumbres, quesos magros,
  • suprime las bebidas alcohólicas, ya que te llenan de calorías vacías,
  • Coma fibra, que es el mejor amigo de un diabético porque retrasa la absorción de los azúcares en el intestino. Se encuentra en buenas cantidades en las verduras, las frutas y los cereales integrales.

Complementos alimenticios eficaces

Algunas sustancias naturales, que tienen una muy buena biodisponibilidad y ningún efecto secundario, son excelentes ayudas para contener la evolución de una diabetes, por ejemplo:

  • R ácido alfa lipoico, que es la forma de ácido lipoico producida naturalmente por el cuerpo. Este potente antioxidante natural, presente en todas las células del cuerpo, participa activamente en la producción de la energía que el organismo necesita para funcionar de forma óptima. Es un ácido sulfuroso que entra y sale fácilmente de las células, lo que le permite dinamizar y fortalecer el organismo ayudándolo, entre otras cosas, a combatir el estrés oxidativo, a luchar contra la diabetes y sus complicaciones y a optimizar la resistencia de las células contra las agresiones externas. Actúa sobre la glicación, una reacción natural que tiene lugar, entre otras cosas, durante la hiperglucemia, que participa en el desarrollo de varias enfermedades como la arteriosclerosis, la insuficiencia renal crónica, la retinopatía diabética y las cataratas. El ácido alfa R lipoico también es capaz de aumentar la producción de energía al facilitar el transporte de glucosa a los músculos, una ayuda valiosa para los diabéticos;
  • El azufre orgánico es un mineral que constituye el cuarto elemento más importante del cuerpo humano. Sólo la forma "orgánica" del azufre es beneficiosa, es decir, debe haber sido transformada en sulfato por las plantas. Es completamente natural y puede ser absorbido directamente por el cuerpo para una rápida acción. Atraviesa la membrana celular de todas las células, dilata los vasos y aumenta el flujo sanguíneo. Normaliza la inmunidad en caso de enfermedades autoinmunes, lo que puede ser útil para los diabéticos de tipo 1. El azufre es el cuarto elemento más abundante en los organismos vivos, formando tejidos como los glóbulos rojos. Es un componente de la insulina, que regula los azúcares.

Estas sustancias naturales, tomadas regularmente y combinadas con una dieta y un estilo de vida saludables, ayudan a los diabéticos sean cuales sean los síntomas de su enfermedad porque actúan tanto sobre las causas como sobre las consecuencias.

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